Semana 13

Semana de entrega



Bueno, esta semana era la entrega de taller el día viernes, así que empecé a trabajar desde el sábado. Partí avanzando en una maqueta nueva, ya considerando todas las correcciones que me habían hecho y, sobre todo, trabajando un poco más despejada, sin tanto bloqueo como la semana anterior. Sentí que esta vez podía mirar el proyecto con otros ojos, como más fresca.

El martes le agregué varias cosas que tenía pendientes. Aunque al principio no me terminaban de encajar del todo, de a poquito el proyecto empezó a tomar la forma que yo realmente necesitaba. Ese mismo día la profesora me hizo hartas correcciones, pero fueron súper asertivas y siento que me ayudaron muchísimo a definir mejor mi propuesta y la forma que quería usar.  Me ayudó a distribuir las viviendas y al resolver eso sentí que todo comenzó a solucionarse y tomas forma, ya que eso era lo que más me complicaba, además ajusté los espacios para lograr que existieran bastantes espacios intermedios y exteriores, y así todo fue quedando en su lugar. Salí de esa clase mucho más clara, con una sensación de mucha menos confusión que antes. Ese mismo martes fui a comprar materiales y empecé a trabajar de inmediato apenas llegué a la casa. Y desde ahí no paré en ningún momento hasta el viernes. Literalmente. Trabajé todos esos días sin descanso. Esta vez fue muy distinto a la semana pasada, que había sido de puro bloqueo, incertidumbre y esa desesperación de no saber qué hacer. En cambio ahora, aunque igual estaba estresada, sentí que finalmente pude avanzar: pude construir, probar, corregir, y ver resultados reales. El tiempo no fue el mejor, porque no dormí ninguna noche, pero dentro de todo siento que logré algo mucho mejor que lo que tenía antes, y eso me dejó muy contenta. El viernes llegué a la entrega con una mezcla rara de ansiedad, cansancio extremo y alivio. Presenté, y este fue el resultado. 

Este proyecto de vivienda colaborativa se emplaza en un borde donde intercepta la calle juan Mackenna y Baquedano,  en donde ciudad comienza a disolverse hacia el paisaje rural. A partir de esa condición surge el concepto de expansión irregular desde un centro: las viviendas mantienen una geometría regular que representa la trama urbana, mientras que las actividades agrícolas y comunitarias se despliegan libremente hacia el fondo del terreno.

El conjunto integra dos viviendas pareadas, un volumen de ventas agrícolas que se abre hacia la calle, espacios comunes como comedor, cocina y estar, además de patios productivos, un pequeño invernadero y áreas de cultivo. 

El proyecto busca reinterpretar la vida agrícola, articulando arquitectura y actividades flexibles en un sistema que crecey que dialoga con la identidad rural de San Rosendo.








Finalmente puedo decir que esta semana estaba con mucha frustración acumulada y con un nivel de estrés enorme, pero aun así siento que lo logré. Estoy orgullosa de haber entregado algo, aunque quizás no estaba tan completo o no era lo mejor del mundo. Pero fue el resultado de muchos esfuerzos, y creo que igual me gustó lo que salió. 


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