Semana 4 - San Rosendo




  

 Ese día partimos temprano. Nos juntamos a las 8:30 de la mañana, para tomar el tren a San Rosendo. Tuvo mucho sentido viajar en tren para llegar a un lugar donde la industria ferroviaria ha marcado tanto la historia.

Al llegar a San Rosendo nos  dieron algunas indicaciones generales y después nos dividimos en los grupos. Lo primero que nos llamó la atención fue, la relación de la localidad con el ferrocarril. La estación, los rieles y las huellas del pasado ferroviario aparecen como un elemento estructurante del territorio, no solo desde lo histórico, sino también desde lo urbano: la ciudad prácticamente se articula en torno a esa línea férrea, lo que condiciona su morfología y la organización de sus espacios públicos y residenciales.


Después de esa primera aproximación, comenzamos a observar las viviendas. El tipo de casa en San Rosendo refleja una mezcla de influencias, construcciones más antiguas, de madera, que hablan de una arquitectura ligada al recurso local, y otras más recientes, que van configurando un paisaje heterogéneo. Aquí se puede ver cómo la identidad urbana se va transformando con el tiempo, pero aún conserva huellas claras de su origen ferroviario y de la relación con el territorio.


Más tarde recorrimos los cerros. Subir a esas zonas altas nos permitió entender mejor la topografía del lugar y como las casas se han ido asentando y expandiendo. El relieve marca una diferencia clara entre la parte baja, más vinculada al ferrocarril y la actividad urbana, y las laderas, donde las viviendas adoptan soluciones distintas según la pendiente. Esta relación entre geografía y forma urbana es muy evidente: la ciudad se adapta, pero también genera tensiones en cuanto a accesibilidad, conexión y exposición al asoleamiento.


Durante buena parte del día estuvimos también recorriendo la parte baja de la ciudad. Aquí se percibe un tejido urbano más denso, con calles que acompañan la horizontalidad del terreno y que permiten una vida cotidiana más conectada. En contraste, las zonas altas ofrecen vistas privilegiadas, pero con un acceso y conectividad más compleja.


Al mediodía hicimos una pausa para almorzar y luego subimos  al cerro, esta vez hasta llegar al columpio que está en la parte más alta. Desde allí la vista es muy bonita ya que se ve la ciudad, el río y el trazado ferroviario, lo que ayuda a comprender cómo la geografía y la infraestructura han definido la identidad de San Rosendo.


Ya hacia el final del día bajamos nuevamente desde el cerro, ordenamos los materiales, hicimos algunos croquis y anotaciones finales. El dibujo en terreno nos permitió sintetizar lo que habíamos observado: la relación entre geografía, historia ferroviaria y desarrollo urbano. Finalmente, tomamos el tren de regreso y cada uno volvió a su casa, lo pasamos super y fue una experiencia muy linda!! Siempre es entretenido aprender y conocer de distintas localidades y formas de habitar.


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